viernes, 17 de abril de 2009

La dualidad


Dos personas viven dentro de mi,
Una esta borracha, la otra reniega de si
Una busca el control, a la otra poco le importa.
Juntos, vivimos en armonía, dulce melodía de la conjunción.
Ninguna tiene razón, ambas están confundidas.

Mi alma, perdida, no tiende al equilibrio,
Ni definiciones en libros, ni teorías exactas.
Solo pretenden la calma, de una sensacion abstracta,
Libre a interpretar.

Juzgame, corazón
Juzgame, si aun puedes oírme.
Pero no des importancia al valor,
Que tengo, al escribir lo que escribo.

Seras mejor un abrigo.
En el confiare mientras duermo,
El sueño eterno
De ser solo solo dos, en la unidad, que es uno.




Sacudiré mis penas llenas de polvo,
Y le preguntare al borracho sobre la vida,
El cuerdo, me dirá: ¡mira en quien confías!
Y haré oído sordos al que me obliga.

Detrás de cada palabra, el significado.
El subrayado que marcara lo importante,
En cada nota el ritmo constante...
la desolación del interprete fúnebre, que es mi lecho.

Y me agotare de explicar,
Me agotare de explicar...
Una mirada suspicaz,
Una sonrisa distante.

¿que hago aquí, contándote?
¿que haré el día en que faltes?
Sucederá un milagro pasajero,
Que anhelo, hace mas de un instante, desde antes del desastre.
Mi desastre, nuestro desastre.